La suerte del caballito blanco

* (Greetings from Asbury Park, NJ) 

El brillo de las coloridas guitarras autografiadas contrasta con el negro de las paredes y el suelo, que disimulan los restos de cientos de cervezas derramadas y cigarrillos aplastados durante décadas. La mezcla, tamizada por una tenue luz fija sobre la silueta blanca de un caballo, desprende un inconfundible aroma a meca del Rock and Roll.

En febrero de 1974, una nevada descomunal dejó temblando a la orilla atlántica de Nueva Jersey (Estados Unidos). Un evento ordinario, que sin embargo quedó grabado en la memoria del puñado de personas que se guarecían del frío invernal, en la noche de apertura de un nuevo local de música en directo. Tan dura fue la nevada que aquel estreno fue un auténtico desastre. La banda que encabezaba el cartel ni siquiera se presentó y la caja apenas registró un dólar. Pudo ser un golpe bajo del destino para contrarrestar la espectacular trayectoria en la que se embarcaría este establecimiento que, cuatro décadas después, se ha ganado su espacio en el paseo de la fama del Rock and Roll de Cleveland: allí The Stone Pony es considerado toda una celebridad.

La escena musical del norte de Nueva Jersey a principios de los setenta era un hervidero de talento. Las revueltas raciales de la zona habían arrasado un par de años antes, y el paseo marítimo de Asbury Park, conocido como una localidad nacida para el entretenimiento, intentaba reponerse y mantenerse al margen. Por aquel entonces un joven informático, de impresionante altura y sonrisa ancha buscaba un local para hacer realidad su sueño de toda la vida: abrir un bar. Jack Roig se encontró frente a frente con el local de ladrillo en la esquina de Ocean Avenue. Sus puertas negras, con círculos paralelos a ambos lados, y sus dimensiones, fueron lo único que vio antes de tomar su decisión: “Me lo quedo”, le dijo al agente inmobiliario.

“Fue pura estupidez convertida en suerte”, dice hoy Jack, haciendo memoria frente al ‘Pony’, como se le conoce popularmente. “Solía salir con una chica que tenía una camiseta de caballitos. Estaba buscando un nombre y simplemente pensé que Stone Pony sonaba bien”, aclara a sus 72 años, desmintiendo el rumor de que el nombre del local salió de un sueño. “Lo que hacía bueno al Pony era su gente, y que siempre teníamos música en directo, ¿Para qué íbamos a abrir si no?

Jack y su compañero de negocios, Butch Pielka, se embarcaron así en un proyecto que en seguida comenzó a rodar solo, atrayendo a muchas de las bandas locales que buscaban un rincón donde experimentar y hacer su propia música. Desarrollando el legado del Jazz y el Rythmn and Blues que habían sido protagonistas hasta entonces, los grupos locales buscaban algo más. Había hambre por experimentar en directo, y pronto los Blackberry Booze se convirtieron en la banda insignia de The Stone Pony. Tocando los martes y los jueves, en seguida consiguieron congregar a un público regular. A lo largo de alguna de aquellas noches, acompañando a la guitarra y sin más foco que el de un músico más, Bruce Springsteen haría su primera aparición en el local donde ha tocado más veces de toda su carrera hasta la fecha.

Springsteen, que ya tenía varios álbumes en la calle cuando pisó la sala, se convirtió pronto en asiduo. Hizo tan buenas migas allí (fue en The Stone Pony donde conoció a su mujer, Patti Scialfa) que siguió regresando, mayoritariamente después de la media noche y casi siempre sin avisar.

“¿Cómo no íbamos a ayudarle? Era un tío extraordinario que solo quería hacer música y disfrutar, siempre tuvo las puertas abiertas”. Jack recuerda un verano, en 1982, en el que Bruce Springsteen tocó once domingos casi seguidos. ‘Bruce’ y el ‘Pony’ se convirtieron en sinónimos aunque su nombre nunca figuró en la marquesina exterior, ni siquiera la noche antes de iniciar la gira de ‘Born in the USA‘. El ocho de junio de 1984, Bruce Springsteen y la E-street Band regalaron todo el repertorio al Pony, en una sesión mítica que amenazó con derretir las oscuras paredes.

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Bruce Springsteen en el Pony, la noche antes de arrancar la gira de ‘Born in the USA’, 1984 / Lewisbloomphoto.com

Por el escenario del Stone Pony han pasado algunas de las bandas más importantes del denominado ‘Jersey Sound’, desde Southside Johnny and the Asbury Jukes o Cats on a Smooth Surface, a artistas de fama internacional como Jon Bon Jovi, Clarence Clemons, Patti Smith, Graham Parker, Elvis Costello, The Allman Brothers, KISS, Blondie, The Ramones, Stevie Ray Vaughan, Billy Idol, The Black Crows o Cindy Lauper.

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Patty Smith. Foto John Cavanaugh

 

“Salvaron el Pony?” le preguntó a Patti Smith su madre, pocas horas antes de morir.

Sí, mamá”.

¿Y ya entraste en el paseo de la Fama?”

Durante diecisiete años, Jack y Butch regentaron el legendario Pony y lo mantuvieron vivo mientras Asbury Park se resentía. Llegó un momento, durante los años en los que se hablaba de Asbury como “la ciudad de los muertos vivientes”, en que el Pony era el único establecimiento abierto en todo el paseo marítimo. “El Stone Pony salvó el paseo de convertirse en un aparcamiento vacío. Durante las etapas más oscuras de la historia de Asbury Park, mantuvo la ciudad a flote. No había otra razón para venir a Asbury que la música, y la música era todo lo que existía en ella”, dice el periodista local Don Stine.

Stine, que llegó a Asbury en 1985, fue uno de los líderes del movimiento en defensa del local en sus peores momentos. Tras la venta de la sala en 1991, The Stone Pony estuvo cerrado durante varios años e incluso cambió de nombre. Hubiera sido derruido en 1999 si no hubiera sido por los esfuerzos de vecinos y melómanos, que se opusieron a los planes urbanísticos para convertir la sala en un bloque de apartamentos.

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4 de Julio en el Stone Pony. Foto John Cavanaugh
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Evis Costello, durante su primera gira en Estados Unidos, 1977. Lewisbloomphoto.com

La misma suerte que sonrió a Jack Roig cuando adquirió el local en los 70 se puso entonces del lado de The Stone Pony, algo demacrado pero aún bendecido por su acústica “natural” y su ambiente siempre sediento de un buen directo. Este verano, casi dos años después de sobrevivir intacto a la embestida del huracán Sandy, The Stone Pony quiere batir el récord de 40.000 personas que lo visitaron durante el verano de 2013, y arranca con la visita estelar de una clásica de la música country como Lucinda Williams. Como el océano, en Asbury Park los buenos tiempos van y vienen, pero la buena música permanece.

 

* Artículo original publicado en Rolling Stone España (Julio de 2014), ampliado.

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